sábado, octubre 24, 2009

Penal Cordillera, el Hotel de “Cinco Estrellas’’, según el Diario La Nación



l diario izquierdista “La Nación’’, periódico que ni siquiera se financia y, que al ser del Estado, debemos financiar su déficit todos los chilenos que tributamos, aseveró en un reportaje desplegado que los presos políticos que se encuentran privados de libertad en el Penal Cordillera están “en un hotel de cinco estrellas’’.

Lo anterior es falso, además de una infamia, pero eso al menos, aseguraron los periodistas marxistas que escribieron el reportaje en “La Nación Domingo’’.

La afirmación se desploma sola si se considera el hecho real que, en la comuna de Peñalolén, donde se ubica esta cárcel, el sector privado no ha levantado ningún Hotel, ni de cinco, de cuatro o tres estrellas.

Esto sin considerar que sólo a un imbécil se le podría ocurrir que a una persona normal le gustaría estar presa, aunque sea en un hotel de muchas estrellas.

Dijeron en ese reportaje que los internos disfrutan de la piscina. Los familiares de los nueve internos y quienes les visitan jamás han encontrado a los presos bañándose en ella.

Cordillera es, para ser un penal, un recinto bastante pequeño. Su superficie total debe ser inferior a los mil metros cuadrados. Su principal encanto es que dispone de hermosos árboles y áreas verdes, pero en una superficie muy reducida.

Basta para comprenderlo decir que dispone de sólo cinco cabañas, aun cuando se podrían construir tres más. Por tanto el tope de edificación podría alcanzar a ocho.

Cordillera es un pequeño paño de terreno que fue sacado de un antiguo predio donde hace años se construyó lo que es hoy el Comando de Telecomunicaciones del Ejército.

El Comando y Cordillera, que son vecinos y están pegados, se ubican en la parte más alta de Avenida Arrieta.

Durante el mando del general Cheyre, la esquina sur poniente del Comando, fue separada del resto, y aislada del comando, y entregada por Cheyre, en representación del Ejército, a Gendarmería, en comodato.

Es decir, esa cárcel para encerrar militares, al Estado no le demandó dinero.



En la actualidad, hay nueve oficiales superiores y oficiales generales, todos del Ejército y en condición de retiro, cumpliendo condenas en ese lugar.

Si los internos son nueve y las cabañas sólo cinco, es evidente que no todas las cabañas son de uso exclusivo.

Una de las cabañas es habitada por dos oficiales. Otra por tres. Las tres restantes tienen un uso individual.

Dado que las cabañas son reducidas en tamaño, dormir, hacer las comidas, compartir el único baño, en una palabra, vivir, en una superficie tan mínima, representa un hacinamiento, además del estar preso.

Estas son las viviendas de cinco estrellas que cuenta el diario La Nación. falsamente

La prensa, lamentablemente, no se interesa por estos temas, no los reportea, ni los cuenta.

Pocos chilenos saben que para resolver este serio problema, hace ya meses se solicitó oficialmente al gobierno construir más cabañas ya que hay espacio para tres más en este terreno que es del Ejército.



Pero, el gobierno no ha contestado y eso es un NO. Hasta ahora, no se ha iniciado construcción alguna.

En el Hotel de 5 Estrellas “Cordillera’’ encierran a los huéspedes todas las noches a las 21:00 horas. Primero, la puerta de entrada a la cabaña, que es blindada y luego, cierran la reja del patio. Les abren a las 09:30 cada mañana.
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El único militar indultado en 20 años de gobiernos de la Concertación

Manuel Contreras Donaire




Los misterios del único militar indultado desde 1990. Bachelet rechazó incluir a militares en el indulto que prepara la Iglesia para el Bicentenario. El único beneficiario militar, en dos decenios de gobiernos de izquierda, es el suboficial mayor deEjército ® Manuel Contreras Donaire, liberado por el ex Presidente Lagos.
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Hace unos meses, Michelle Bachelet, concurrió a los estudios de Radio Agricultura de Santiago, en calle Manuel Rodríguez, para una entrevista radial. En ella, dio la gran noticia. Se abrió a incluir casos de ex militares condenados bajo el cargo de infringir derechos humanos en la propuesta de indultos que prepara la Iglesia Católica con motivo del Bicentenario.

Horas después, los sectores de extrema izquierda del país, las entidades comunistas que agrupan a familiares de presos políticos, además de expresar su malestar, presionaban al gobierno.

La presidenta intentó aclarar sus palabras, cambiar lo que había dicho y que estaba grabado en los archivos de la emisora. Al día siguiente, la señora pidió a la vocera Carolina Tohá que retrocediera en forma más explícita y el viernes, enterró la iniciativa durante una visita a la comuna de Diego de Almagro, en la Tercera Región.

Ahí, definitivamente se sacaron la careta y señalaron que lo dicho 48 horas antes ya no tenía valor.

La presidenta – con su pasado violentista, ligada al frente Manuel Rodríguez- no quiere nada que favorezca a los uniformados, aunque externamente se muestre como una persona afable, cordial.

Hay que recordar que ella fue muy dura, muy crítica al gobierno de Ricardo Lagos, cuando éste, en agosto de 2005, en plena campaña electoral, indultó al suboficial (R) Manuel Contreras Donaire, quien cumplía condena de cárcel en el Penal de Punta Peuco, por haber participado en la muerte del líder sindical Tucapel Jiménez.
El beneficio a un militar era una medida inédita desde 1990.

Patricio Aylwin indultó y favoreció durante los 4 años de su gobierno sólo a gente de izquierda. Después, Eduardo Frei, a través de la llamada ley Figueroa-Otero, por sus protagonistas, buscó restringir las investigaciones judiciales. Pero, al final, nada se hizo.
Cuatro años después de ocurrido, el único indulto concedido a un militar sigue siendo para muchos un misterio.
El suboficial mayor ® de Ejército, al salir en libertad, según lo comprobó la prensa, vivía en una comuna modesta, en La Florida, en una de sus villas.
El favorecido era un militar que había sido formado para desempeñarse como especialista en inteligencia, con más de 20 años de experiencia en contraespionaje y una misión en las Islas Malvinas para detectar la infiltración de espías argentinos, en la zona sur de nuestro país.

A Contreras Donaire se le condenó a ocho años de presidió y cumplió efectivamente, más de cinco, sin ningún beneficio, cuando Lagos lo indultó.

Las investigaciones confirman que la muerte de Jiménez no fue producto de la acción de una persona, sino de varias, y Contreras fue parte del equipo. El no estuvo en las decisiones, sino en la ejecución.

Lagos le otorgó la libertad vigilada 28 meses antes que cumpliera el total de su condena.

Desde entonces, a la fecha, el suboficial ha tenido una conducta ejemplar.

Hasta hace unos meses – cuando tomó la decisión de trasladarse, junto a su familia, a vivir a otro punto del país- Contreras Donaire iba regularmente a su ex lugar de detención.

Visitaba a los presos de Punta Peuco donde se le recuerda con cariño. Transformó, junto a otro suboficial preso, un basural que allí había, en una pequeña cancha donde los internos se entretienen y juegan a la pelota.


Cajonera, obra de Manuel Contreras Donaire

Durante su estada en Punta Peuco, gracias a talleres organizados y financiados por sus camaradas de armas y por privados, Contreras Donaire realizó varios cursos de manualidades y ya, en libertad, montó en su casa un pequeño taller donde trabajaba fabricando figuras en yeso, porcelana que luego comercializaba.
Un ex colaborador de Lagos sostiene que el beneficio fue el término de reservadas conversaciones que encabezó el ex ministro Osvaldo Puccio -en representación de Lagos- con el ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.
De acuerdo con esa versión, Puccio pidió a Cheyre una lista corta de militares -tres o cuatro- que fueran potenciales beneficiarios de indulto. Las condiciones eran tres: que el implicado fuera un subalterno, que no hubiese participado en la planificación del delito y que hubiera cumplido buena parte de su condena.

Tucapel Jiménez

Cheyre, de acuerdo con las mismas fuentes, escogió el caso de Tucapel Jiménez, que calzaba con esos criterios. Y Contreras Donaire fue el primero de la lista.

En el Ejército y entre los cercanos a Cheyre, sin embargo, niegan haber pedido el indulto del suboficial.


cheyre
El beneficiado, Contreras Donaire, tiene una explicación diferente de los hechos, que relató al Editor de Chile Informa. Dice que estando en prisión y llevando una parte considerable de la pena cumplida, advirtió que a los uniformados no se le da ninguno de los beneficios que la ley y el reglamento carcelario permiten.

Su experiencia le indicaba que esos beneficios se otorgan a los delincuentes comunes, pero que en el caso de los militares, hay instrucciones de denegarlos, situación que, por lo demás, ha afectado y afecta a todos los uniformados condenados, sin excepción.

Donaire pensó que, en un sistema presidencial como el chileno, el único que podía modificar esa situación injusta era el Presidente Ricardo Lagos y decidió escribirle.

En Punta Peuco se sorprendieron cuando Contreras entregó al gendarme una carta escrita totalmente manuscrita, en hojas de cuaderno. Le dijeron que ellos no tenían cómo llegar al Presidente.
El suboficial insistió que él estaba preso, pero tenía el derecho de dirigirse a las autoridades de su país, y que Gendarmería no le podía impedir ejercer ese derecho. Al final se la recibieron.
Manuel cuenta que mandada la primera, pensó en que debía contar a Lagos su verdad, y no sólo eso, su carrera militar y su estada en la cárcel.
Los cuadernos de 40 hojas se fueron consumiendo y las cartas, de puño y letra, sucediendo, con destino al Palacio de la Moneda. Contreras no sabía si llegaban, si el destinatario las leía o botaba, pero seguía escribiendo.

Dice no saber cuántas mandó, pero sí que fueron muchas. Cuando advirtió –meses después- que dentro del penal, el personal de Gendarmería se empezó a preocupar en especial por su ficha, reparó que algo había.

Sospechó que el Presidente había leído las cartas. Imaginó incluso que podía ser favorecido con el indulto que pedía. Cuando le informaron, se alegró mucho, pero no se sorprendió demasiado. En el fondo de su alma, lo esperaba.

Contreras Donaire ni siquiera conoce a Lagos personalmente. Sin embargo, le guarda un sincero agradecimiento.

Los analistas especulan que su indulto de Contreras fue una suerte de punta de lanza de Lagos, quien buscaba medir qué oportunidad había de beneficiar a otros militares.
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